Los mimos-estudiantes-revolucionarios caminaron concentrándose en el furor que se causaban. Puteadas, abrazos, besos, pencasos y algo más. Pero al final, todo se tradujo en una moneda, o dos, o más, para el tarrito que gritaba LICEO 1 EN TOMA, con letras de colores y muy bonitas.
Pero había algo más en las caras de la gente, que iba más allá de apoyar o no a la causa, más allá de las puteadas y los insultos por ser estudiantes, mucho, mucho más allá. Yo bailaba en la calle como loca, suelta, feliz, como si mis huesos no existieran y yo fuese una ameba, con el arte del silencio en mi cuerpo, bailando con el viento, mirando a la gente de como me miraban a mí, y ahí fue cuando encontré en los ojos de los serios como exigían algo distinto, más allá de la justicia, educación o cultura. Existía un vacío aún más profundo que el dejado por la mala educación chilena, uno que se encontraba directo en la retina de todos. Y ahí fue cuando cayó del cielo. No tengo entendido con exactitud que me dio tal alegría, parece que fue la música del campus central de la U. de Chile, y sonreí.
Sonreía, con un cartel, sonreía, con un pito (de los que suenan, no tergiversar), sonreía, a las señoras, sonreía, a los señores, sonreía, a los rubios, sonreía, a los morenos... y así fui viendo cómo millón de gentes me sonreían de vuelta. Pero habían algunos difíciles, a esos, había que perseguirlos, bailarles, coquetearles, y así intentar naufragar entre sus sueños, pero aún así eran difíciles, generalmente decían frases cómo: Edúquese primero mija'!, o Váyanse a estudiar cabros flojos! o pesadeces de esa índole. Pero las palabras, salen de la boca, la boca, puede mentir, por que tal como profana, come, y en Chile somos muy buenos para comer, sobre todo las cosas que salen de la boca de otros.
Al final de toda la hazaña, sentí que daba mi mensaje con tal pureza, que todos los que insultaron, me sonreían, y aunque donaran un mil millones de pesos y provisiones para la toma de por vida, nada era tan gratificante como una sonrisa de vuelta, ver las pupilas llenas aunque sea por una milésima de segundo, entregar amor, y con eso a ti mismo, gratis, para todos, sin importar cuando plata dejaban en el tarrito.
Ya es de madrugada, y me doy vueltas por el espacio pensando en que si la mala educación tendrá un factor solo cultural (por no decir educativo, para no redundar), o es que junto a los libros de historia se quemaron las ganas de sonreír?

El sistema,te atrapa tanto. Te consume tanto el consumo, que al final del dia prefieres hacer turnos extras a estar con los tuyos... muchas veces por obligación (de nuevo, por el sistema). En este modelo que corre tan rapido, el que se duerme pierde. Y el que se dedica a reir, también.
ResponderEliminarme considero perdida.
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