Creo que es el peor nombre que pude haber decidido. Me gustan los árboles, las mariposas, los gatos, los palotes, los sostenes, los calzones, pero no, decidí ser un fénix. Y he aquí, ¿qué tanto soy yo para merecer ser un Fénix, acaso he sufrido los suficiente como para ser símbolo de la resiliencia, o me he recuperado en fuego de mis más duros momentos? Aquí es donde me sumo al calvario del joven Hamlet: ser o no ser, he ahí el dilema. Quizás, sea peor aún: Soy, o no soy, he ahí el dilema.
"¡Ser, o no ser, he ahí el dilema!
¿Acaso es más noble a la luz de la razón
sufrir de la fortuna impía
el porfiador rigor,
o rebelarse
contra un mar de desdichas,
y afrontándolo
desaparecer con ellas?"
No hay comentarios:
Publicar un comentario