Hay un insecto, por mi nuca, que mientras más germina, más me desangro; tiene la facilidad de cocinar mi cerebro con la velocidad de la luz. Si algún día de primavera, amanezco y resulta que ya no estoy, él fue que me exilió de mi cuerpo, y, por favor, quémenlo junto a mi cabeza, para que no muerda a otra mente de fácil -muy fácil- penetración.viernes, 23 de septiembre de 2011
Testamento.
Mi vida = mirar árboles.
Hay un insecto, por mi nuca, que mientras más germina, más me desangro; tiene la facilidad de cocinar mi cerebro con la velocidad de la luz. Si algún día de primavera, amanezco y resulta que ya no estoy, él fue que me exilió de mi cuerpo, y, por favor, quémenlo junto a mi cabeza, para que no muerda a otra mente de fácil -muy fácil- penetración.
Si, después de asumir mi condición de artrópoda, pueden estar cerca de mi hecha polvo sin sentir el olor a putrefacción, quiero que me planten junto a las semillas de un limonero, para vivir otra vida junto a mi compañero insecto, y recordar nuestros solo los más oscuros de nuestros secretos. Amén.
Hay un insecto, por mi nuca, que mientras más germina, más me desangro; tiene la facilidad de cocinar mi cerebro con la velocidad de la luz. Si algún día de primavera, amanezco y resulta que ya no estoy, él fue que me exilió de mi cuerpo, y, por favor, quémenlo junto a mi cabeza, para que no muerda a otra mente de fácil -muy fácil- penetración.
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