jueves, 19 de junio de 2014

Crecer

Hoy, he perdido
hoy, a mis 19 años he perdido.
Más importante que la virginidad
(si es que tuviera importancia)
perdí mi inocencia.

Me di cuenta, como el maquillaje,
las faldas
las pantys caladas
no son un juego estético superficial,
sino un juego de poderes sexual.

En parte ganar este poder es bueno
de hecho, si quieres perder la niñez,
es una buena forma de hacerlo.

"Inmadura" dice -decía- mi mamá
"Adicta a la infancia"- le respondí -respondía-.

Pero hoy, no
hoy perdí.
El sexo, el amor, la vida
ya no es un juego de pasiones
ingenuas.

Hoy calculé
hoy no hubieron coincidencias místicas
hoy, quise algo, y lo obtuve.

"Hay que endurecerse sin perder la ternura" decía el que fusiló y fue fusilado, más ¿se puede ser duramente tierno? Si cuando la cosa está dura, esta dura no más, sin tanta ingenuidad, sin tanto dolor, sin tanta pasión.

"El que ama sufre, pero el que no ama enferma" decía el que me dijo que mi clítoris era un pene atrofiado. Hoy, crecer implica un gran resfriado. Si tuviese sida hubiese muerto.

"No hay límites para la melancolía humana" decía el licántropo contemporáneo. Yo le agregaría "... tampoco para el sexo, ni para la hipocresía".

Hoy perdí
sin vuelta atrás
escondí y perdí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario